miércoles, 15 de diciembre de 2010

DESARROLLO SINTÁCTICO, SEMÁNTICO Y PRAGMÁTICO DEL LENGUAJE EN NIÑO ENTRE 4 Y 6 AÑOS


Para estudiar el componente semántico, se atiende el avance de los niños en su capacidad para entender y utilizar las palabras, destacando el proceso de formación de las representaciones mentales que están asociadas a las palabras; asimismo, se estudia la transformación de estas representaciones a partir de la experiencia y de los intercambios lingüísticos. En relación a la sintaxis implica la aplicación de una enorme cantidad de reglas y variantes complejas, como lo puede constatar un adulto que aprende una lengua extranjera. Finalmente, se incluye el estudio de la pragmática, es decir, de la competencia para reconocer la diversidad de contextos donde tiene lugar la comunicación interpersonal. El niño logra este aprendizaje en el contexto familiar a través de las múltiples situaciones de comunicación que implican las interacciones y experiencias de la vida cotidiana. El conocimiento de formas y convenciones sociales e interpersonales es la base del desarrollo de estrategias y de la competencia del niño en la comunicación oral.
A los cuatros años; Es una etapa en la que el niño observa mejor la realidad concreta. Pero no creamos que el niño comunique enteramente su pensamiento. Comprobamos que en esta época son muy rudimentarias las conversaciones entre niños. El lenguaje egocéntrico disminuye gradualmente y va dejando paso al lenguaje socializado. Como categorías dentro del lenguaje socializado Piaget distingue: la información adaptada, la crítica, las órdenes, ruegos y amenazas, las preguntas y las respuestas. Entiende preguntas complejas. El habla es comprensible pero comete errores al pronunciar palabras complejas, difíciles y largas, como "hipopótamo". Vocabulario de 1.500 palabras aproximadamente. Define las palabras. 
Hacia los 5 años existe un perfeccionamiento del lenguaje, siendo la articulación correcta, el vocabulario variado y muy extendido, no se aprecian errores gramaticales y el discurso narrativo se va mejorando.
De 5 a 6 Años; El lenguaje ya está completo en restructuración y forma. Articula correctamente todos los fonemas. En líneas generales puede pronunciar todas las palabras adecuadamente. Sus preguntas son más escasas que a los cuatro y cinco años, las hace para informarse de algo en particular se expresa con frases y oraciones completas y bien estructuradas. Su vocabulario alcanza aproximadamente 2200 palabras. Relata experiencias diarias con claridad. Responde a la pregunta ¿por qué? con una explicación. Puede definir palabras. Responde a la pregunta ¿Qué pasa si…?. Emplea ayer, hoy y mañana correctamente. Pregunta el significado de palabras que no conoce. Conoce los nombres de los días de la semana. Da respuesta correcta a preguntas sobres diferencias tales como: ¿Cuál es la diferencia entre el día y la noche?, entre un hombre y un niño, entre papá y mamá, etc. Introduce en sus afirmaciones el factor tiempo (voy a jugar con mis carritos antes de dormir, Quiero comer después que termine la película). Se inicia en el aprendizaje formal de la lectura y escritura, logrando leer y escribir letras, silabas y palabras.

LENGUA ESCRITA EN EDAD PREESCOLAR


La transferencia del código oral al código escrito debe darse con espontaneidad, para que el niño o niña asimile ese proceso con una simple variante o modalidad de su misma lengua. De algunas investigaciones psicolingüística derivan planteamientos que permiten presentar distintos periodos de construcción de la lengua escrita y caracterizar cada periodo.
Lenguaje escrito
El niño de 4 a 5 años se encuentra en el periodo Presilábico, el cual se divide en cuatro niveles y progresivamente oscila entre la indiferenciación del dibujo y la escritura hasta el establecimiento significativo de correspondencia entre lo que está escrito y lo que puede significar para el niño:
Periodo Presilábico 
Nivel 1: Diferenciación progresiva entre dibujo y escritura (grafica).
Nivel 2: La escritura es un complemento del dibujo y es diferente desde el punto del significado. Modo particular de representación: garabateo.
Nivel 3: Diferencia total entre escritura y dibujo. Los tipos de escritura varían según el número de letras disponible en el repertorio del niño: escritura con un repertorio reducido de letras y escritura con un repertorio variado de letras.
Nivel 4: Intento de establecer correspondencia entre partes de la producción oral y partes de la producción escrita, sin ser una correspondencia exhaustiva de término a término.
Periodo Silábico
El niño de 5 a 6 años se encuentra en el periodo silábico, en este nivel se inicia la fonetización de la escritura y en este periodo, el silábico, el niño o niña trata de hacer correspondencia cada silaba de la palabra escrita con una representación grafica (grafía).
Nivel 1 Hipótesis silábica: el niño o niña considera que cada silaba de la lengua oral le corresponde una letra en la lengua escrita.
Nivel 2 silábico alfabético: Transición entre la hipótesis silábica y la hipótesis alfabética.
Nivel 3 alfabético: Consolidación y generalización de la hipótesis alfabética: a cada sonido del habla le corresponde una letra en la escritura.

VIDEO PROCESO DE LA LENGUA ESCRITA

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Tomado de YOUTUBE

CONTEXTO SOCIAL DEL LENGUAJE


En el proceso de socialización, el niño asume y acepta todas las normas sociales imperantes, intervienen no sólo personas significativas para el niño, como por ejemplo los padres o los hermanos, sino también instituciones como la escuela, la iglesia, etc. A todos estos entes que influyen de alguna manera en el proceso socializador del niño, se les denomina agentes de socialización.
Existen diversos agentes de socialización, que juegan un papel importante según las características concretas de la sociedad, de la etapa en la vida del sujeto y de su posición dentro de la estructura social. En la medida en que la sociedad se va haciendo más compleja y diferenciada, el proceso de socialización también se hace más complejo y se ve en la necesidad a su vez de homogeneizar a los miembros de la sociedad, con el fin de que exista tanto la indispensable cohesión entre todos ellos, como la adaptación de los individuos a los diferentes grupos y contextos socioculturales en que tienen que desempeñarse asumiendo distintos roles o papeles tales como padre, empresario, profesor, etc.
Uno de los principales agentes de socialización en la vida de los individuos, en la historia de la humanidad, ha sido la familia. Realmente, el proceso de socialización se da a través de las instituciones que conforman a la sociedad, la familia en primer lugar, y después, la escuela y otras instancias como los medios de comunicación, los grupos de amigos, etc. Este proceso tiene como función primordial, aunque no la única, la de garantizar la reproducción de la ideología dominante, siendo Althusser el principal representante de la teoría de la reproducción.
El hombre se somete desde su nacimiento a una educación que, desde sus comienzos, cultiva sólo algunos de sus atributos, concretamente aquéllos de los cuales la sociedad espera extraer una utilidad posterior. El individuo aprende lo que el sistema requiere y, de esta manera, es inducido a organizar lo que Gouldner denomina su sí mismo y su personalidad, de acuerdo con las normas operativas de la utilidad.
Por ejemplo, una niña nacida en un pequeño pueblecito del campo, será probablemente educada dentro de unas normas que son las que imperen en ese mundo que la rodea. Su familia, la escuela, etc., ejercerán un papel importante para que esa niña probablemente sea feliz sin ir a la universidad, teniendo hijos, atendiendo a su esposo, etc. Sin embargo, la misma niña nacida en una gran ciudad, con unos padres habituados a otro tipo de cultura, es probable que estudie, vaya a la universidad y sus aspiraciones profesionales y personales sean otras muy diferentes.
Así, se asumirán diferentes papeles o roles en función de que nuestro entorno nos informe de alguna manera, de si dicho comportamiento es o no correcto. De la misma forma, los sentimientos, se llegan a desarrollar de manera natural, encargándose muy bien la estructura social de reforzar el aprendizaje de los roles, mediante el sistema de premios y castigos.
Por tanto, a partir del proceso de socialización, entendido como interiorización de normas y valores, se ha ido estructurando la personalidad del niño, su manera de pensar, sus conductas, su identidad y, en resumidas cuentas, su desarrollo mental y social, configurando finalmente un adulto perfectamente adaptado a su grupo social.
Pero en el proceso de socialización del niño, participan además de la familia, otros agentes socializadores, entre los cuales juegan un importante papel los medios de comunicación de masas, y en concreto la televisión. Es un hecho hoy día fuera de discusión, que los medios de comunicación han alcanzado una difusión sin precedentes. Algunas estadísticas han presentado datos con los cuales se demuestra que los niños están más tiempo frente al televisor que con el profesor, los amigos o los padres. Tal situación tiene evidentemente un claro efecto socializador, haciéndonos pensar que una buena parte de su construcción social de la realidad, está determinada por los medios de comunicación masiva, los cuales ofrecen al niño una imagen del mundo, que resultará de capital importancia para su posterior conducta social.
Según Jean Piaget:
De 4 a 5 Años; Le gusta pasar de una tarea a otras más que repetir actividades. Se muestra mucho más independiente que a los tres cuatro años. Prefiere los juegos en grupo que los juegos en solitarios. En la escuela, comparte la posesión de juguetes que trae de su casa. Puede aun haber temores irracionales: a la oscuridad, ruidos muy fuertes, personas extrañas, etc.
Aunque se enoja frecuentemente, trata de recobrar pronto a sus compañeros. Reclama sus derechos y comprende un acto injusto. Disfruta con representaciones de la vida hogareña. Se siente grande y gusta ayudar a los más pequeños con exagerada protección. Acata las normas establecidas en el salón de clases. Puede cooperar con dos o tres niños durante veinte o treinta minutos en relación de alguna actividad. Se comporta en público de manera socialmente aceptable. Reconoce sus errores aunque muy pronto lo vuelve a repetir. Muestra gran interés por las diferencias sexuales, la reproducción y el nacimiento.
De 5 A 6 Años; Es capaz de guardar sus juguetes de forma ordenada. Juega en grupos de dos a cinco niños demostrando gran sociabilidad. Le agrada formar parte de pandilla. Demuestra seguridad y, y confianza en sí mismo y en los demás. Se muestra cooperador con sus padres, maestros y otros niños. Permanece mucho tiempo alejado del hogar y de los padres sin demostrar ansiedad. Puede explicar a otros las reglas de un juego o de una actividad. Tiene mayor estabilidad emocional y mejor adaptación social que en las edades anteriores. Toma decisiones por si mismo para solucionar problemas relacionados con una actividad que esté realizando con otros niños. Escoge las actividades que desea realizar en el aula (cuando la metodología utilizada así lo permite). Comparte y coopera con el grupo, sin embargo, en ocasiones se observa un alto nivel de competencia. Es capaz de resolver sus conflictos sin agredir ni verbal ni físicamente. Aun es susceptible a temores irracionales. Demuestra abiertamente los sentimientos Inter. Individuales: simpatía, antipatía, afectos, etc.

CLASE SOCIAL, DIFERENCIAS ÉTNICAS Y BILINGUISTICA


La clase social de la familia en el proceso de socialización, en este sentido, autores como Bronfen, Brenner, Kohn, Broom y Selznick, han señalado que efectivamente existen diferencias en las prácticas de socialización, según sea la clase social a que pertenezca la familia, y que, en consecuencia, el proceso de socialización adquiere características distintas dependiendo de la clase social de la familia.
Según estos autores, podríamos distinguir dos tipos o modos de socialización familiar: una socialización represiva o autoritaria, que se da más frecuentemente en las familias de clase baja, la cual como señalan Sánchez y Villarroel, pone su énfasis en la obediencia, los castigos físicos, los premios materiales, la comunicación unilateral y la autoridad del adulto, y una socialización participatoria, que se da con mayor frecuencia en las familias de las clases media y superior en donde se acentúa la participación del niño en algunas situaciones, las recompensas no materiales y los castigos simbólicos, la comunicación en forma de diálogo y las decisiones compartidas democráticamente.
Las diferencias en cuanto a los modos de socialización familiar de acuerdo a la clase social y las consecuencias que de ello se derivan, son particularmente importantes en los planteamientos del reconocido sociólogo Basil Bernstein. Según este autor, en la clase baja predomina generalmente la llamada familia de tipo posicional, donde la toma de decisiones dependerá de la posición que tengan los miembros en el interior de la estructura familiar, por tanto, el status dentro de la familia será determinante en el proceso de toma de decisiones y los mecanismos de control utilizados limitarán el desarrollo personal y la autonomía. En la clase media y alta sin embargo, predomina la llamada familia de tipo personal, en la cual la toma de decisiones es de carácter colectivo, permitiéndose la libre expresión de todos sus miembros y teniendo en consideración los motivos personales e individuales de cada uno.

EL BILINGUISMO Y LAS ETNIAS


El lenguaje es la base de la comunicación humana y representa el auxiliar más importante para completar el desarrollo psíquico del hombre, por lo tanto es necesario que el niño se comunique usando un lenguaje adecuado.
El desarrollo del lenguaje en el niño es un proceso de carácter biológico, dotado de leyes internas y con marcadas etapas de evolución.
El niño bilingüe, no solo debe forjarse una conciencia lingüística plural, sino también familiarizarse con las dimensiones estilísticas de las variedades que utiliza. Conviene, sin embargo matizar este punto de vista. En un mismo país de acogida, los niños se adaptan más o menos fácilmente a la situación escolar según al grupo étnico al cual pertenece.
Para definir el bilingüismo o multilingüismo social como acompañante del bilingüismo individual, diferenciándose el primero del segundo por constituir un «compromiso social» permanente que se mantiene al menos durante tres generaciones, y en el que cada una de las lenguas implicadas tiene su función asegurada, legitimada e institucionalizada. El bilingüismo individual, por el contrario, está sujeto a cambios más frecuentes, siendo, en consecuencia, características suyas la flexibilidad e inestabilidad.

CONCEPCIÓN VENEZOLANA DE LA NIÑA, EL NIÑO ENTRE 0 Y 6 AÑOS Y SU ENTORNO SOCIAL Y CULTURAL

La educación es un proceso social ininterrumpido que comienza desde el momento de la concepción y se extiende a lo largo de toda la vida y, dentro de ella, la educación inicial (desde el nacimiento y hasta la educación primaria o básica, según las distintas acepciones en los países) es una etapa en sí misma, en la cual se sientan las bases para la formación de la personalidad, el aprendizaje, el desarrollo afectivo, la capacidad de diálogo y tolerancia en las relaciones interpersonales, así como el entendimiento entre pueblos y culturas.
En Venezuela se han observado muchos modelos educativos en Pro del desarrollo de sus gentes, es por ello que en este marco, la Educación Inicial como primera fase de la Educación Bolivariana, está dirigida a la población entre 0 y 6 años o hasta que ingrese al primer grado de Educación Básica, con el fin de garantizar sus derechos a un desarrollo pleno, conforme al ciudadano y ciudadana que se quiere formar en una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural. Destacando el derecho a una educación integral y de  calidad, en los términos de equidad y justicia social como establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Anteriormente en el currículo de Educación Preescolar (1986) se plantea que el niño y la niña son el centro y autores de su propio aprendizaje, con atención a las peculiaridades individuales y el respeto como seres únicos dentro de un contexto familiar y comunitario. Además, el currículo es conceptualizado como sistema humano integral, activo, abierto en el cual todos sus elementos interactúan. En tal sentido, se consideran como elementos fundamentales del proceso educativo: los niños y niñas, los(as) docentes, el ambiente de aprendizaje, la familia y la comunidad.
La adecuada socialización del niño y la niña es uno de los más importantes resultados que la sociedad exige de la familia y de la educación y se va construyendo a través de las relaciones que establece con sus familiares, con otras personas y con un entorno educativo y social favorable. Mediante este proceso el niño y la niña internalizan normas, pautas, hábitos, actitudes, valores que rigen la convivencia social. El elemento esencial del proceso de socialización es el propio niño y la propia niña, su capacidad para relacionarse con el entorno e ir accediendo gradualmente a niveles de mayor conocimiento y de nexos sociales cada vez más complejos, a través de una interacción dinámica.
Su propia actividad, la de sus pares y la de los adultos responsables de su desarrollo facilitarán la construcción de nuevos patrones sociales. La familia, los centros de Educación Inicial, los espacios comunitarios de atención educativa y los hogares de atención integral, como primeros entornos de socialización del niño y la niña deben caracterizarse por la prevalencia de relaciones de afecto, para que aprendan a comunicarse, a cooperar con su grupo familiar, a cumplir con ciertas pautas de comportamiento, a distinguir lo que está bien de lo que no lo está, a respetar a sus familiares y a las demás personas, a jugar y disfrutar en grupo y a valorar la convivencia, la paz, la armonía, el ambiente y el trabajo.
La corresponsabilidad establecida en la CRBV, en torno a la vinculación de la familia, la sociedad y el Estado, con el objeto de garantizar a los niños y las niñas un desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos, parte por reconocer a la familia, como el primer escenario de desarrollo de los niños y niñas (CRBV, Art. 75). En tal sentido, es en ese núcleo donde se inician los procesos de socialización y participación; se construyen los primeros vínculos, relaciones afectivas, sus aprendizajes y sus comportamientos responden a las prácticas de crianza de sus hogares y comunidades de donde provienen; de esta forma cuando el niño o niña y su familia se encuentran con el/la docente en la institución educativa o en los espacios comunitarios, comparten sus historias de vida, su cultura, sus expectativas.
En este contexto es importante resaltar que la cultura refleja los patrones de crianza, las creencias y las prácticas cotidianas de los adultos significativos y las instituciones con las cuales el niño y la niña tienen contacto. Las familias además poseen un conjunto de creencias y expectativas acerca de las maneras en que sus hijos e hijas se desarrollan y aprenden, que son determinantes en las actuaciones de crianza, que a su vez afectan el desarrollo infantil.
Por estas razones, es necesario partir del entorno cultural en el cual se encuentran los niños y niñas. Cuando se trabaja en los ambientes familiares o con las madres integrales o cuidadoras, es importante tomar en cuenta los factores que influyen en los patrones de crianza, lo que justifica cualquier esfuerzo que se haga para orientar y fomentar la participación del padre, la madre, familiares (abuelos, tíos, hermanos mayores) y otros adultos significativos en la educación de los niños y niñas.

Texto de referencia Currículo Educación Inicial Bolivariana. Sistema Educativo Bolivariano. Venezuela